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Historia de San Carlos

Fue fundada en 1763 por el gobernador español Pedro de Cevallos, en su campaña de colonización en el continente americano, con el objetivo de detener el avance portugués sobre el territorio de la Banda Oriental. Su nombre hace honor al rey de España Carlos III de Borbón. Con el tiempo, San Carlos se constituyó en valioso productor agropecuario, abastecedor del Este y Sur del país.

Ceballos, apenas terminada su conquista de Río Grande del Sur, empezó a hacer envíos de un gran número de portugueses apresados durante la guerra, para fundar un nuevo pueblo. En un principio se denominó Maldonado Chico, hasta que, cinco años después, se le instituyó patrono, siéndole bajo la advocación de San Carlos. Habiendo transcurrido 32 años, los vecinos declararon que hacía tiempo tenían "vivos deseos de hacer la elección del Santo Patrono" y resolvieron que fuera San Carlos Borromeo. Tal demanda les fue concedida por el vicario capitular y gobernador del obispado de Buenos Aires el 8 de julio de 1800 y refrendada enseguida por el provisor y vicario capitular, Gervasio Antonio de Posadas.

En aquella extensa zona, dióse principio a la demarcación de plazas, calles, pastos comunes, propios y chacras, tal como era la usanza de entonces. El plano correspondiente al pueblo nuevo de San Carlos se comprendía de 90 manzanas de cien varas "en cuadro", separadas por calles de a doce y todo este conjunto circundado por cuatro avenidas de a veinticinco cada una.

Hacia 1784 el pueblo prácticamente se había despoblado, quedando apenas entre 150 y 200 personas.

En setiembre de 1804 San Carlos recibió la visita del obispo de Buenos Aires, Benito Lué y Riega, quien bendijo la Iglesia el día 16 y dejó constancia, el día 22, de su aprobación a la rendición de cuentas presentada por el presbítero Manuel de Amenedo Montenegro, que impulsó su construcción. La piedra fundamental había sido colocada en 1792.

Las invasiones inglesas

En 1806 se produjeron las primeras invasiones inglesas. El 29 de octubre de ese año, cuando los ingleses asaltaron y saquearon Maldonado, figuraba un portugués, N. Cardoso, como comandante en San Carlos, cuyos habitantes aterrorizados huyeron en su mayor parte dejando abandonadas sus casas y los pocos muebles que poseían, por temor a que se hiciera otro tanto allí. Más no pasó de susto. Al día siguiente el nuevo gobierno establecido en la ciudad vecina le enviaba a Cardoso un oficio, haciéndole entender que tenía dos mil hombres para tomar el pueblo, si no daba la obediencia al Rey de la Gran Bretaña.

Ante tal amenaza se le respondió enseguida que se acataría dicho mandato, pero pidiendo que se les permitiera el culto libre de su religión y que no se les perjudicara en modo alguno en la posesión de sus bienes ni familias. Al recibirse tan satisfactoria contestación escribieron elogiando al pueblo de San Carlos, el que tendría ante su rey la primera protección y la concesión de cuanto se le pedía.

Habiéndose tranquilizado los ánimos, la población empezó a regresar a sus hogares. Al otro día se presentó una columna de infantería de 200 hombres armados, con dos piezas de campaña, sus tambores y el pabellón inglés. Cardoso le entregó su bastón de mando al que hacía de jefe y después de pasearse la tropa por todos lados, le fue devuelto con la indicación de que continuase en su puesto bajo las órdenes del general en jefe establecido en Maldonado. Al regresar de inmediato, se llevaron algunas vacas y caballos mansos que pidieron de favor.

Al ser informado del asalto el virrey Rafael de Sobremonte, de acuerdo con Pascual Ruiz Huidobro, organizó un cuerpo de tropas al mando del teniente de fragata Agustín Abreu Orta, con el fin de combatir a los ingleses. Se sabía la escasez de víveres sentida en el campo inglés y se sospechaba que se internarían en el país en busca de ellos. En efecto, un destacamento de 1.000 infantes y 200 hombres de caballería habían salido días atrás de Maldonado con rumbo al Sauce. No hallando en aquella dirección todo lo que deseaban, enderezaron sus marchas hacia el pueblo de San Carlos, al que también se encaminaban las tropas del país en cumplimiento de su misión. Estas consistían en 100 dragones, 100 voluntarios de la frontera de Córdoba, un escuadrón de voluntarios de Montevideo y 85 más capitaneados por Bernardo Suárez que se les incorporaron en el camino.

El 6 de noviembre se presentó Abreu a inmediaciones de San Carlos (en la loma de Ortiz), donde el enemigo esperó el ataque poniendo su caballería a vanguardia. Abreu destrozó a ésta, y precipitándose sobre la infantería que la apoyaba, el combate se trabó a la bayoneta entre los voluntarios de a pie y los ingleses. En lo más reñido de la pelea cayó mortalmente herido Abreu y el capitán de dragones José Martínez al tomar el mando como segundo jefe, corrió igual suerte.

Entonces la fuerza expedicionaria tocó retirada, haciendo lo mismo los invasores, que fueron a encerrarse dentro de la ciudad de Maldonado. En reemplazo de Abreu y Martínez fue investido con el mando de la pequeña división, el teniente coronel José Moreno, quien inmediatamente puso por obra el sitiar la plaza donde se hallaba Sir Home Riggs Popham con todas sus fuerzas. La viuda de Abreu, Margarita Viana, mandó transportar a Montevideo el cadáver de su esposo, al que con todos los honores se le dio sepultura en la iglesia de San Francisco.

Con el correr del tiempo los progresos de San Carlos fueron grandes, y a los ciento sesenta y siete años de su fundación, es decir en marzo de 1930, fue incluida en la categoría de ciudad. Es actualmente un centro agropecuario de la región.

Fuente: Wikipedia


Lugares para conocer en San Carlos
Molino Velázquez
El Molino Velázquez toma el nombre de su dueño, se empezó a construir en el año 1821.

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